Fucus contraindicaciones

El fucus es un alga marina que puede encontrarse en el norte de Europa o Estados Unidos. Este tipo de alga se utiliza para muchas afecciones, sin embargo, no existe suficiente evidencia científica que pueda avalar su eficacia o no. Por ello, es importante tener cuidado si se ingiere por vía oral.

El alto contenido en yodo que tiene el fucus puede favorecer a personas que tienen problemas de la tiroides como baja actividad de la tiroides (hipotiroidismo), agrandamiento de la glándula de la tiroides (bocio) o simplemente por deficiencia de yodo.

También puede ser usado en problemas de obesidad, artritis, dolor en las articulaciones, arteriosclerosis, trastornos digestivos, estreñimiento, bronquitis, enfisemas y ansiedad. Y sus aplicaciones dermatológicas se centran en quemaduras, picaduras de mosquitos y envejecimiento.

El fucus en su estado natural

¿Qué contraindicaciones puede tener el consumo de Fucus?

El uso tópico de esta alga marina es posiblemente segura, sin embargo, para su consumo no existe suficiente evidencia de la seguridad o eficacia. Las algas pueden tener cantidades variables de yodo lo que implica que en ocasiones la concentración sea alta, pudiendo empeorar enfermedades existentes, o bien que la concentración sea baja y no sea suficientemente eficaz. Cualquier tratamiento que se realice utilizando estas plantas tiene que ser supervisado por un médico.

  • Embarazo y lactancia: no hay suficiente evidencia científica como para recomendar el uso de esta alga en estas situaciones. No se conoce si su consumo podría dañar al feto o al recién nacido.
  • Trastornos hemorrágicos: el fucus puede disminuir la coagulación de la sangre, por ello está contraindicado en personas con problemas de coagulación, aumentando el riesgo de hematomas o sangrados.
  • Infertilidad: existen unas investigaciones preliminares que se han realizado en las que se ha demostrado que las pacientes que consumen esta alga pueden tener mayor dificultad para quedarse embarazadas.
  • Problemas digestivos: su alto contenido en yodo puede provocar nauseas, vómitos, úlcera péptica, hemorragias digestivas y diarreas.
  • Alergias: puede producir reacciones alérgicas en personas con sensibilidad al yodo.
  • Cirugías: debido a la disminución de la coagulación puede producir sangrados durante o después de la cirugía.
  • Tiroides: su alto contenido en yodo puede empeorar el hipertiroidismo o el hipotiroidismo.
  • Riñones: al igual que otras plantas marina, el fucus puede contener metales pesados y tóxicos como el arsénico o plomo que se encuentran en las aguas en las que vive. El consumo de este producto en personas con problemas renales puede producir daños.
  • Diabetes: hay que tener mucha precaución con esta alga que puede disminuir la absorción oral de la glucosa y potenciar los efectos de los fármacos antidiabéticos produciendo una hipoglucemia.
  • Acné: el yodo es un antiséptico que puede ser usado para desinfectar las lesiones cutáneas, sin embargo, un mal uso puede alterar la estructura celular de la piel agudizando el problema.
  • Interacciones con medicamentos: hay que tener especial cuidado si se está tomando fármacos para cualquier afección debido a que puede producir interacciones, sobre todo si son medicamentos con litio, dirigidos a controlar una tiroides hiperactiva, anticoagulantes o antidiabéticos orales.
  • Interacciones con suplementos: igualmente, existen problemas de reacciones con ciertas hierbas o minerales. El yodo puede disminuir la absorción del estroncio, suplemento utilizado para la osteoporosis o fragilidad de los huesos. Algunas hierbas dirigidas a disminuir la coagulación de la sangre (angélica, clavo. Salvia, ajo, jengibre, ginko, ginseng, y otros) junto con este alga pueden provocar hematomas o sangrados.

Debido a la falta de evidencia científica el consumo del fucus debe ser siempre controlado por un médico para que pueda determinar si existe cualquier efecto secundario.

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