Dietas para gente con bypass gástrico

La reducción de estómago por bypass gástrico es una técnica para ayudar a personas que deben perder mucho peso a alcanzar su objetivo. Pero el bypass es una ayuda para que el tratamiento posterior sea más fácil, el paciente debe ser consciente y estar implicado en los cambios que va a tener que adquirir a partir de ese momento.

La reeducación alimentaria es una de las piezas fundamentales para perder peso. Un equipo de médicos –nutricionista, endocrino y psicólogo- ayudarán al paciente a alcanzar el objetivo de forma constante y afianzando los logros.

La dieta equilibrada es clave para mantener el peso ideal tras el bypass gástrico

Antes de la operación del bypass gástrico

Antes de someterse a la operación, el paciente comenzará abandonando las costumbre y rutinas hasta el momento establecidas. Deberá realizar una dieta a base de líquidos, unos 3 o 4 días antes de la intervención, con el objetivo de limpiar de residuos el estómago y el intestino. Durante este período no se podrán tomar bebidas estimulantes con cafeína, teína, isotónicas, alcohol, etc.

Después de la operación del bypass gástrico

Una vez finalizada la intervención, durante un mes aproximadamente, el paciente deberá seguir una dieta progresiva de incorporación de alimentos. Los primeros días inmediatamente después de la operación el paciente deberá estar a base de líquidos y que no contengan grasas o estén desengrasados. Durante los siguientes días se podrán incorporar a la comida todo tipo de líquidos, caldos, leches semi desnatadas, etc.

Pasada esta fase, se podrán incorporar los purés caldosos. Es decir, la consistencia todavía no puede ser la normal. Para ello se puede introducir sémola o trigo en los caldos o realizar los purés con mucho caldo.

La siguientes semanas, un par de ellas, se podrá cambiar la textura de la comida y que sea un poco más consistente, un poco más pastosa, menos aguados, purés de frutas o incluso incluir proteínas en las comidas. Una vez concluida esta fase preparatoria el médico ya recomendará comenzar con una dieta normal adaptada a las necesidades del paciente.

Alimentación durante la fase normal

La parte más importante del tratamiento comienza en esta fase, el paciente no solo comerá menos sino también aprenderá nueva rutinas de alimentación más saludables. El médico o nutricionista le diseñará una dieta alimentaria adaptada a sus necesidades. Tiene que ser consciente que su estómago ahora es más reducido por lo que el exceso de comida le podrá provocar náuseas o vómitos.

Para que la dieta sea saludable y equilibrada el paciente tendrá que aumentar la ingesta de frutas y verduras y reducir la de proteínas y grasas, así como eliminar de su dieta todos aquellos productos con grasas saturadas o demasiados azúcares.

Además, para que sea más fácil alcanzar el objetivo puede poner en práctica algunos consejos como:

  • Utilizar platos pequeños para servir la comida. Parecerá que hay más comida en el plato y como el estómago es más pequeño enseguida tendrá la sensación de saciedad.
  • Usar cucharas pequeñas, la ingesta de alimentos será más lenta y en menor cantidad y ayudará a que el cerebro reciba antes el mensaje de saciedad.
  • Llevar un control de las comidas y cantidades ingeridas. Esto ayudará tanto al paciente como al médico para tener una visión clara de las comidas que se han tomado.
  • Tener una tabla visual de equivalencias en la nevera o un lugar muy visible, de esta manera si tenemos la tentación de comer algo que no está indicado podemos ver qué alternativa más sana tenemos.

En cualquier caso, la motivación e implicación del paciente son la parte más importante del tratamiento para alcanzar el éxito.

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