Cómo se hace una operación de balón gástrico

El balón gástrico o intragástrico (BIG) es un método de reducción de estómago dirigido a personas obesas con un IMC de entre 30 y 40. El balón se coloca dentro del estómago mediante un endoscopio, de una forma segura y rápida. Es uno de los procedimientos más demandados por que es mínimamente invasivo, no deja cicatrices y el postoperatorio es muy rápido, además de ser muy eficaz.

La operación de balón gástrico consigue una reducción del peso

Preparación previa a la una operación de balón gástrico

Antes de la colocación del balón, el paciente debe de estar concienciado de que a partir de ese momento deberá adoptar nuevos hábitos de vida, tanto alimentario como de ejercicio, más saludables.

El médico habrá realizado las pruebas correspondientes para confirmar la idoneidad del paciente para someterse a este tratamiento y descartar que existe algún problema gástrico. Además de informar al paciente de los detalles del procedimiento y tras haber recogido los consentimientos necesarios.

Unos días antes de la intervención el paciente comenzará con su reeducación alimentaria reduciendo el consumo de calorías.

Operación de balón gástrico

El día de la intervención el paciente pasará a un quirófano preparado para este tipo de procedimientos. No es necesario que el paciente reciba anestesia general pero es probable que el médico decida poner un sedante para que el paciente esté más relajado.

El médico endoscopista introducirá el endoscopio por la boca, un tubo flexible, hasta el estómago. Una vez dentro el endoscopio se introduce el balón desinflado con una guía hasta que alcance la posición deseada. Mediante una cámara que lleva el endoscopio el médico confirmará que el balón ha llegado a su lugar.

Cuando el balón se encuentra en el lugar adecuado se rellena con una solución de suero salino hasta alcanzar el tamaño deseado. El balón ocupará un 30-40% de la capacidad el estómago. Una vez conseguido el tamaño se retira la guía por la que se ha metido el líquido y se sella la válvula de cierre.

Este procedimiento puede durar alrededor de unos 20 minutos.

Y después de la intervención

Una vez terminada la colocación del balón, la recuperación del paciente es prácticamente inmediata. Es posible que los primeros días sienta nauseas o tenga vómitos, a veces es necesario unos días para adaptase al balón pero desaparecerán enseguida.

Durante los dos días siguientes se aconseja que la alimentación sea a base de líquidos y posteriormente comenzar con dieta blanda. Poco a poco se irán incorporando alimentos aunque se tienen que tener en cuenta los nuevos hábitos de alimentación. Se podrá llevar una vida normal con el balón.

El tratamiento con un balón intragástrico no termina después de la colocación, a partir de este momento será necesario acudir de forma regular al médico para ir controlando y adaptando la dieta. Así como estableciendo las nuevas rutinas, no solo de alimentación sino también de actividad física. Es un proceso que en ocasiones no es fácil por lo que se acude también a un psicólogo para que prepare emocionalmente al paciente.

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