Cómo afecta la reducción de estómago al día a día

La reducción de estómago es una técnica que se puede realizar mediante cirugía o por métodos no quirúrgicos con el objetivo de que el paciente ingiera menor cantidad de comida para reducir el exceso de peso y alcanzar uno más adecuado. Independientemente de la técnica seleccionada –por reducción del estómago o por colocación de objeto dentro– existen una serie de condicionantes psicológicos y físicos que el paciente va a tener que aprender a convivir con ellos.

Hombre obeso se informa de los beneficios de la cirugía de reducción de estómago

Postoperatorio

Los primeros días después de una reducción de estómago son los más complicados. El paciente tiene interiorizado una serie de costumbres que a partir de este momento deben desaparecer. Esos días el estómago está resentido bien por la operación quirúrgica o bien por el procedimiento endoscópico. Si se ha sometido a una operación, el tratamiento y cuidado posterior será más largo.

Los primeros alimentos serán en forma de puré o blandos para comprobar la reacción del organismo ante la ingesta de comida, aproximadamente 2 o 3 semanas. Posteriormente el médico elaborará un plan de comidas acorde con el objetivo a alcanzar.

Cuando se produce una intervención quirúrgica es posible que durante un tiempo se deban tomar fármacos para evitar infecciones o bien para paliar los dolores. Es muy importante seguir las recomendaciones del médico.

Si el procedimiento ha sido sin cirugía probablemente en 48 horas el paciente pueda realizar vida normal. Sin embargo, si ha habido cirugía invasiva es más probable que el paciente permanezca de baja alrededor de 1 o 2 meses. Es muy importante una buena recuperación para el éxito de la intervención.

Visitas al médico

A partir del procedimiento, el paciente deberá realizar visitas periódicas al cirujano –si ha habido intervención-, al endocrino, al nutricionista y al psicólogo. Un equipo multidisciplinar le ayudará a realizar el camino de la mejor manera. El equipo médico apoyará al paciente estableciendo nuevas rutinas de alimentación y ejercicio -preparación de menús, revisión de progresos- y sesiones para aclarar dudas, darle herramientas para enfrentarse a situaciones complicadas y motivarle.

Es muy importante que el paciente aproveche este periodo para cambiar sus hábitos y reducir el exceso de peso.

Alimentación

La obesidad es una enfermedad que se produce cuando se ingiere más cantidad de alimentos de los que el cuerpo puede desgastar. Una alimentación sana es fundamental para conseguir eliminar el peso sobrante. Además, la reducción de estómago limita la cantidad de comida que el paciente puede ingerir, alrededor de un plato de postre.

Aunque existe una limitación física de cantidad es importante que el paciente también esté concienciado que ya nunca más volverá a comer las cantidades que acostumbraba a tomar. Esto puede condicionarle en eventos sociales con amigos, familia, etc. Comer en exceso a pesar de sentir saciedad puede ocasionar problemas graves en el paciente.

Una vez alcanzado el peso objetivo el paciente deberá continuar con la práctica y tener una dieta equilibrada, aumentando la cantidad de frutas y verduras y disminuyendo la de grasas saturadas.

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Sedentarismo

La actividad física ayuda al organismo a desgastar de manera más rápida las calorías acumuladas. Si hasta el momento la actividad física era nula o mínima se pueden establecer pequeños retos para ir aumentando de forma progresiva.

Es importante, tanto para mantener un peso adecuado como para estar en forma, realizar de manera frecuente ejercicios. Las primeras semanas tras la intervención el paciente se moverá despacito pero tanto el ritmo como la frecuencia debe ir aumentando de forma gradual hasta que el paciente puede realizar ejercicio intenso al menos 3 veces por semana. Se puede combinar ejercicios de tonificación con aeróbicos para que sea más fácil alcanzar el objetivo.

Trabajo

La reducción de estómago es una intervención que requiere de un tiempo de baja y el cambio de hábitos. Una recuperación adecuada es clave para el éxito de la operación por lo que durante una temporada no se podrá acudir al trabajo. Después de este periodo no tiene por qué afectar al desempeño diario del trabajo. Las nuevas rutinas que se establecen están relacionadas con los hábitos alimentarios.

Sin embargo, durante un tiempo si será necesario acudir a consulta para seguir el tratamiento. Solo afectará al paciente si se realizan durante el horario laboral.

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