Artrosis de cadera. síntomas y características

La articulación de la cadera o coxofemoral es la que une el fémur con la pelvis. La artrosis es la degeneración (pudiendo llegar a la destrucción) del cartílago articular y de las estructuras circundantes. Es, junto con la de rodilla, la articulación más afectada por la artrosis.

En el caso de la artrosis de cadera o coxoartrosis, el desgaste lo sufre el cartílago situado entre la cabeza del fémur y el cótilo de la pelvis cuando aquel se articula con este en el acetábulo para conformar la articulación de la cadera. Esta articulación presenta y experimenta una enorme movilidad continuada y además soporta el peso del tronco, por lo que sufre un gran estrés que deriva en artrosis cuando concurren una serie de circunstancias.
Hombre con dolor de cadera toma medicación para la artrosis de cadera

¿Cuándo aparece la artrosis de cadera?

La edad de aparición más habitual está entre los 40 y 50 años, y está presente (sintomática o no) en alguna medida en la gran mayoría de mayores de 80 años.

Así, la artrosis de cadera suele presentar un origen multifactorial, siendo las causas más habituales de artrosis de cadera:

  • Práctica profesional o semiprofesional de deportes que llevan a un uso excesivo de la articulación.
  • Ejercicios y trabajos que suponen carga de pesos pesados.
  • Caídas y microtraumatismos.
  • Trastornos del desarrollo fetal y del crecimiento en el niño y adolescente.
  • Enfermedades reumáticas.
  • Infecciones articulares.
  • Displasias y laxitud articular.
  • Dismetrías (cuando la diferencia de longitud es igual o mayor a 3 cm).
  • En las mujeres entre 40 y 70 años es el doble de frecuente que en los hombres.
  • La edad por el debilitamiento de los tejidos, y por el tiempo de uso.

¿Qué síntomas presenta la artrosis de cadera?

El síntoma principal es el dolor, localizado en la ingle y zona glútea, intermitente al principio, y que empeora a lo largo del día y con la actividad en posición de pie. A medida que avanza la enfermedad van aumentando el dolor en reposo y por la noche, además de observarse crepitaciones. Es importante el diagnóstico diferencial ya que este tipo de dolor es común a diversas patologías de diferentes grados.

El otro síntoma característico es la existencia de limitación del movimiento articular (especialmente en la rotación interna de cadera) con la consecuencia negativa que tiene sobre la marcha. Este inconveniente proviene igualmente del desgaste articular que genera rigidez articular a largo plazo y del propio dolor secundario (reacción de evitación).

¿Cómo se diagnostica y se trata la artrosis de cadera?

El diagnóstico se realiza básicamente por observación de los síntomas en la exploración física y las alteraciones de las articulaciones en las radiografías. En algunos casos no concluyentes para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías el médico se vale de análisis de sangre y técnicas de imagen como la tomografía axial computerizada y la resonancia magnética nuclear.

El tratamiento para la artrosis de cadera es inicialmente sintomático y conservador, prescribiéndose reposo en pronación para que la cadera descanse en flexión, fisioterapia para la realización de estiramientos, ejercicios de tonificación muscular y de relajación y terapia ocupacional para mejorar los hábitos posturales de la vida diaria. La inflamación y el dolor se abordan con fármacos analgésicos (paracetamol) y antiinflamatorios no esteroideos además de con la aplicación local de calor. También se recomienda bajar de peso en casos de sobrepeso, y aumentar el ejercicio específico como natación o bicicleta donde los movimientos son armónicos y sin impacto, así como la marcha en terrenos regulares.

Con el paso del tiempo, en algunos casos se requiere una intervención quirúrgica de sustitución de la articulación. La cirugía aporta tres diferentes abordajes:

  • Artroplastia de cadera: intervención más realizada. Con un gran nivel de perfeccionamiento. Consiste en la sustitución de la articulación (cabeza femoral y cótilo) por una prótesis.
  • Osteotomía: usado en personas jóvenes con poca afectación articular. Consiste en la reorientación de la cabeza femoral para una mejor situación dentro de la articulación que disminuya la fricción.
  • Artrodesis: técnica menos utilizada ya que supone la fusión del fémur con la pelvis, quedando la cadera inmóvil.

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