Eccemas

El eccema, también conocido como dermatitis atópica por su variante más habitual, es un fenómeno reactivo que afecta a la piel y cuyos signos más comunes son la sequedad y mayor sensibilidad en una o varias zonas del cuerpo. Además, hay otros tipos de eccema como son la dermatitis seborreica, dermatitis de contacto, eccema numular, eccema herpético, eccema dishidrótico, etc.

Existen dos formas, intrínseca o relacionada con antígenos y extrínseca o no relacionada con los antígenos. La primera es la variante responsable hasta del 80 % de los casos.

La dermatitis atópica afecta principalmente a la población de las zonas urbanas en países industrializados y su aparición es más frecuente en la primera infancia (antes de los 5 años, sobre todo entre los 3 y 6 meses y primer año de vida), franja en la que la incidencia es de hasta el 30 %, disminuyendo drásticamente (1-3 %) en los adultos.

La mayoría de síntomas se suavizan o desaparecen cuando el niño crece.

¿Qué provoca los eccemas?

Si bien no se conoce el origen concreto del brote del eccema, sí se reconoce la influencia que tienen estos factores sobre la aparición, gravedad y evolución de la enfermedad:

  • Ambientales: alimentos, cosméticos, tejidos, químicos, temperatura y humedad, epitelios animales, pólenes y hongos.
  • Genéticos: predisposición a las alergias, deficiencias proteínicas y de sustancias en la barrera protectora de la dermis, mutaciones, etc.
  • Psicológicos (estrés) en la aparición, gravedad y evolución de los eccemas, no se conoce una causa concreta determinante.

¿Qué síntomas produce el eccema?

mujer se aplica pomada sobre el eccema de las manos
Existe un síntoma común en casi todos los casos y que es precursor de los demás: el picor. Suele ser intenso, empeorar con la exposición a alérgenos, la sequedad ambiental, el sudor, las prendas de lana y el estrés, y aunque suele coincidir con la erupción, puede precederla e incluso generarla (como consecuencia del rascado).

En cuanto al resto de síntomas se observan diferencias en su localización:

  • En menores de 2 años la erupción empieza en la cara, el cuero cabelludo, las manos y los pies, y produce picazón y ampollas que supuran o forma costras.
  • En niños mayores de 2 años la erupción puede aparecer también en el interior de las rodillas y los codos.
  • En adultos, la erupción se puede limitar a las manos, párpados o genitales o abarcar zonas extensas de la cabeza, tronco y extremidades.

El tipo de síntoma es orientativo sobre la fase de la enfermedad. Así, en el inicio del brote de dermatitis (la fase aguda puede durar de uno a dos meses) se ve enrojecimiento, exudado y costras en lesiones situadas en la cara, cuello, cuero cabelludo, extremidades y abdomen que acompañan a un picor muy intenso.

Y en la fase crónica subsecuente, y como consecuencia del rascado sobre las lesiones existentes, se observan máculas y pápulas eritematosas (que llegan a presentar infecciones fúngicas) en el interior de codos y rodillas y sobre los párpados, cuello y muñecas.

Estos síntomas pueden complicarse apareciendo:

  • Secreción o sangrado del oído.
  • Zonas de piel en carne viva por el rascado.
  • Cambios en el color de la piel, como más o menos color con respecto al tono normal de esta.
  • Frecuentes infecciones bacterianas secundarias y linfadenitis regional.
  • Puede desarrollarse dermatitis exfoliativa.
  • Las infecciones fúngicas y virales no herpéticas.
  • Eccema herpético.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

El tratamiento suele ser dirigido a aliviar los síntomas (humectantes y vendajes, antihistamínicos para el prurito, corticoides tópicos, inmunomoduladores tópicos u orales, antibióticos, terapia con rayos ultravioletas, etc.) y para evitar los factores precipitantes.

Para esto último se suele recomendar cuidar una serie de aspectos de la higiene diaria como son:

  • Lavarse solo con agua o usar geles sin detergentes, ni perfumes.
  • No usar esponjas que pueden irritar.
  • El baño puede aliviar el picor y limpiar las costras, pero hay que vigilar que no se prolongue más de 10 minutos.
  • Realizar el secado con suavidad y sin fricción.
  • Aplicar cremas hidratantes valorando su aplicación en las zonas del brote de eccema puesto que puede ser contraproducente en la fase aguda.
  • Mantener las uñas cortas y limpias para minimizar los riesgos por rascado.
  • Usar ropa de algodón y evitar lana y tejidos sintéticos, además de no usar suavizante y aclarar bien tras el lavado.
  • Evitar temperaturas extremas.
  • Vigilar la dieta para controlar la aparición de eccemas por la sensibilidad a ciertos alimentos.
  • Mantener ventilados los espacios y libres de polvo para controlar los ácaros y pólenes.

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