Mieloma múltiple

Pruebas médicas para identificar el mieloma múltiple

El mieloma múltiple (también llamado mieloma) es un tumor maligno de las células plasmáticas en la médula ósea. La médula ósea es el tejido interior de los huesos donde se producen los tres tipos existentes de células sanguíneas: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas, cada uno con una función específica.

Cuando existe un crecimiento incontrolado de las células plasmáticas dentro de la médula ósea, se produce el mieloma múltiple. Las causas de este trastorno no se conocen (más allá de los indicios de la mutación genética como generadora). El mieloma múltiple provoca la aparición de tumores en zonas de hueso, dificulta la formación de plaquetas y de otras células sanguíneas sanas (como las generadoras y reparadoras de hueso), activando en cambio células que destruyen material óseo.

¿Cómo detectar un mieloma múltiple?

La mayoría de los síntomas del mieloma múltiple están relacionados con la acumulación de células plasmáticas que proliferan en la médula ósea como:

  • Dolor especialmente en la espalda y tórax, por la afectación ósea que puede llegar a incidir sobre el sistema nervioso.
  • Fracturas de huesos y aplastamiento vertebral secundarios a la osteopenia. Pérdida de masa ósea.
  • Debilidad o fatiga por la incidencia en la producción y acción de los glóbulos rojos, anemia.
  • Infecciones recurrentes por la dificultad para formar glóbulos blancos sanos.
  • Neuropatías periféricas, síndrome del túnel carpiano, sangrados anormales (por la destrucción de las plaquetas), insuficiencia renal, hipercalcemia…

¿Cómo se diagnostica y se trata un mieloma múltiple?

La mayoría de los pacientes presenta algún síntoma de los descritos, aunque el dolor y la anemia son los más frecuentes. Para realizar un diagnóstico correcto las pruebas habituales son:

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El mieloma múltiple precisa de un tratamiento combinado sobre el tumor (sea o no específico y localizado) y sobre las patologías secundarias derivadas del mismo.

Así, el abordaje de los tumores se realiza con la aplicación de quimioterapia, combinada o no con radioterapia (más frecuente en casos de plasmocitoma óseo solitario), con talidomida, bortezomida, lenalidomida y bifosfonatos y el alotransplante de células madre e inmunoterapia.

Y para el tratamiento de los síntomas asociados se utiliza la cirugía ortopédica, la analgesia, el control de los niveles de hierro, calcio y vitamina D, ácido úrico e hidratación general, la aplicación de terapias inmunológicas y antibióticas.

Las complicaciones más frecuentes en los pacientes con mieloma múltiple provienen de la aparición de fracturas óseas, de los problemas motores por afectación de la columna vertebral y médula espinal, del compromiso renal por los altos niveles de calcio en sangre y de las infecciones (especialmente en los pulmones).

Avances médicos en el tratamiento de la enfermedad

El tratamiento del mieloma múltiple se ha visto revolucionado y beneficiado por los avances médicos derivados de las investigaciones en el campo de la inmunoterapia, que ha dado un esperanzador aporte ya aprobado en EE. UU. y Europa.

Así se aplica ya la terapia con un anticuerpo monoclonal dirigido contra la molécula CD38 (presente en las células malignas de los mielomas). Tiene el nombre de daratumumab. Y trae  la novedad de ir a destruir específicamente la célula plasmática tumoral al tiempo que estimula la producción y crecimiento de las demás células sanas del sistema inmune, con lo que se refuerza el ataque contra el tumor.

Ya ha demostrado su eficacia en pacientes que habían recibido, sin signos de mejoría, otros tratamientos. Y ha permitido aumentar de los ocho a los veinte meses el tiempo de sobrevida tras el diagnóstico, permitiendo además estabilizar la enfermedad en un 85 % de los pacientes.

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